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¿Cómo te afecta la rebaja del 7% del impuesto sobre el valor de producción?

La suspensión del impuesto del 7% sobre el valor de la producción de energía fue una de las propuestas o “medidas urgentes” que ha aplicado el Gobierno para aliviar el impacto de la subida de la luz. Pero… ¿Cómo te afecta a ti, como consumidor, esta reducción-suspensión?

La realidad es más desalentadora de lo que nos han anunciado. El impacto económico final de la celebrada suspensión temporal solo implicará una reducción de 2 euros en la factura media mensual del cliente doméstico con una potencia media-baja contratada. Esta reducción, además, solo se aplicaría si el precio de la electricidad se mantuviera. Cómo ya sabéis, el precio de la luz está alcanzando estos días los máximos históricos llegando a los 75,93 euros por megavatio-hora y la tendencia es, que el precio de la luz siga al alza en los próximos meses.

Un cambio hacia un nuevo modelo de mercado liberalizado y centrado en las tecnologías para producir energías renovables podría ocasionar una bajada del precio de la electricidad en más de un 20% y por tanto, una reducción significativa en la factura del consumidor que es el que al fin y al cabo importa en esta historia.

Cómo sabréis, la electricidad es un sector regulado y, por tanto, las leyes y quiénes las hacen son los que tienen la sartén por el mango favoreciendo y posibilitando una transición energética real, transformando un mercado donde unos pocos fijan unos precios inestables por la poca competencia de creación que existe, transformándolo en un mercado abierto con múltiples actores y posibilidades.

Reducción del impuesto

En primer lugar, este impuesto no va a estar totalmente suspendido si no que va a ser reducido.

Este impuesto se aplicó con la finalidad de que las eléctricas rebajaran la fiscalidad energética con un uso más eficiente del medioambiente y la sostenibilidad. En resumen, que las eléctricas no se aprovechen de nuestro ecosistema y hagan un uso responsable de las materias primas (a pesar de no invertir más en renovables y aplicarse este tipo de impuesto también en la producción de energía renovable). ¡Vaya paradoja!

Reforma eléctrica 2012

Al fin y al cabo y como todos sabíamos, este impuesto especial sobre la electricidad iba a ser un sobrecoste mayor para el consumidor. Este tributo, introducido en la reforma eléctrica del 2012 fue un intento de reducir el déficit tarifario.

Según Ribera, su “reducción a tipo prácticamente cero” servirá para “aliviar la factura del consumidor” en un “momento excepcional”. Confiemos en que una vez que el impuesto se suspenda, el precio del mercado mayorista lo refleje de forma inmediata, reduciéndolo de una forma proporcional sobre el nivel actual.

Está claro que sí es una ayuda, pero queda muy lejos de lo que todos los usuarios de energía necesitamos. Por mucho que se hable de la transición ecológica (no importa aquí el partido que lo diga) el sistema eléctrico español necesita unos cambios estructurales que impliquen una reducción real en la factura final del consumidor.