Centrales nucleares, ¿debemos preocuparnos?

 

El cierre de centrales nucleares tiene muchos puntos positivos de los que hablaremos más adelante, siendo el bienestar y la tranquilidad de los ciudadanos y el medioambiente los más importantes. Pero también tiene un contrapunto y es que el cierre de las mismas encarecería el precio de coste de la energía (PVPC) notablemente.

Por suerte, como comentamos en la anterior entrada ¿Por qué la tarifa Gana 10 Online Plus es más económica que el PVPC?, a nosotros (Gana Energía) no nos afectaría ya que trabajamos con energías renovables en el mercado de futuros.

Llevamos meses recomendando elegir un precio fijo a la hora de elegir comercializadora, entre otros motivos, porque las centrales nucleares tienen fecha de caducidad en este país. Hemos recopilado unas cuantas noticias de este mes, para manteneros al corriente de lo que ocurre en el sector:

 

Un escape en el sistema de refrigeración obliga a paralizar la central nuclear de Ascó

 

La central nuclear de Ascó ha dado parte al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de la parada forzosa de uno de los dos reactores que operan en el complejo tras descubrirse una anomalía en el sistema de refrigeración de la instalación. En concreto, según han informado fuentes de la central, y así lo ha confirmado la subdelegación del Gobierno en Tarragona, el protocolo de seguridad se activó durante la noche del miércoles tras detectarse un aumento del caudal de "agua no identificada" en el sistema refrigerante del reactor.

 

Al no poder descartar que se tratase de una fuga de la barrera de presión del sistema de refrigeración del reactor, los técnicos de la central optaron por ordenar una parada preventiva de la unidad. Tras la investigación pertinente se ha identificado el origen de la fuga en una válvula de drenaje y se ha descartado una avería en la barrera de presión. Los servicios de mantenimiento mecánico de la central están trabajando en la reparación. La planta cuenta con sumideros dentro de la contención para asegurar la recogida de posibles pérdidas de agua y, según aseguran fuentes de la nuclear, "Ascó I se encuentra en condición segura". Añaden que la incidencia no ha tenido afectación para las personas ni para el medioambiente.

 

Fuente: El País

 

El desmantelamiento de Garoña costará 345 millones y se prolongará durante trece años

 

El futuro de la central nuclear de Santa María de Garoña se juega hoy en la mesa del consejo de administración de Nuclenor, propietaria de la planta y participada al 50% por Endesa e Iberdrola. Las diferencias entre ambos socios son ostensibles. Mientras la primera aboga por su reapertura, opción avalada por el Consejo de Seguridad Nuclear y que requiriría una inversión de 200 a 300 millones de euros, la segunda opta por su clausura definitiva al considerar que “no es viable económicamente, con pérdidas sustanciosas”. En este caso, la última factura de Garoña se elevaría a los 345 millones de euros y el proceso de desmantelamiento se prolongaría durante trece años.

 

Estas cifras figuran en el ‘Programa preliminar de las actuaciones a llevar a cabo para el desmantelamiento de la central nuclear Santa María de Garoña’, informe elaborado en diciembre de 2011 por la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). La sociedad estatal, responsable de realizar la clausura definitiva de la planta y por tanto de asumir el coste de los 345 millones de euros, trasladó por aquel entonces el informe al Ministerio de Industria, pero nunca se hizo público. Más de seis años después, El Confidencial lo ha rescatado de los cajones ministeriales gracias a la Ley de Transparencia.

 

Pese a las negativas de Enresa a facilitar cuánto dinero supondría desmantelar Garoña “porque no hay un proyecto de detalle”, tal y como manifestó un portavoz a ‘El País’ hace dos meses, lo cierto es que el informe de 37 páginas plantea dos escenarios de costes, de 320 y 345 millones de euros, respectivamente. Estas previsiones se basan en las diversas alternativas barajadas para las dos fases en las que se estructura la clausura de Garoña: una primera de gestión del combustible gastado y el posterior desmantelamiento de las infraestructuras.

 

Desde un primer momento, Enresa se mostraba favorable a la denominada “decisión rápida”: la construcción antes de 2017 de un almacén temporal centralizado (ATC) para la gestión del combustible de Garoña. Esta alternativa supondría un desembolso de 74 millones de euros, sin incluir los costes propios del ATC.

 

Como alternativa al posible retraso en la construcción del ATC –lo que ha ocurrido finalmente debido a las disputas políticas en torno al cementerio nuclear de Villar de Cañas (Cuenca) –, la sociedad plantea la instalación de un almacén temporal individualizado (ATI) en la propia central nuclear, con un coste estimado de 100 millones. Hace un año y medio, el BOE publicaba la declaración de impacto ambiental del ATI de Garoña.

 

Enresa incluso planteaba por aquel entonces enviar los residuos nucleares a Francia o Reino Unido para su reproceso y posterior retorno a España. La factura de este sistema superaría los 500 millones de euros, sin incluir “los costes y necesidades para la gestión ulterior de los residuos de alta y media actividad que deberían retornar, así como del plutonio y el uranio resultantes del reproceso”. Esta fase concluiría más allá de 2030.

 

Siete años de desmontaje y limpieza

 

Una vez evacuados los residuos nucleares de Garoña, se procedería al desmantelamiento efectivo de la central nuclear inaugurada en 1971. Esta fase consiste en el desmontaje de los edificios, su posterior descontaminación y la restauración final del emplazamiento “para garantizar que los suelos y edificios que van a ser liberados cumplan los criterios establecidos de actividad residual”.

 

Enresa plantea en este punto dos alternativas. El desmantelamiento inmediato tendría un coste superior a los 245 millones de euros y se prolongaría durante siete años, “de los cuales las actividades de desmontaje y descontaminación ocuparán un total de cinco años y las de restauración del emplazamiento los dos años restantes”. Esta opción es la preferida por Enresa, tal y como se recoge en el apartado 9 del informe, referido al análisis económico de las alternativas.

 

Análisis económico del desmantelamiento inmediato de Garoña.
Análisis económico del desmantelamiento inmediato de Garoña.

 

La opción desechada, denominada diferida, contemplaba “dos fases de desmantelamiento (de cinco años de duración) separadas por un periodo de 25 años de latencia”. Enresa cifraba en 2011 el coste de esta alternativa en 330 millones de euros, “teniendo en cuenta un coste anual durante el periodo de latencia de 3,5 millones”.

 

Además de cifras económicas, el informe al que ha tenido acceso El Confidencial está plagado de análisis físicos y nucleares en relación a los residuos nucleares de Garoña. Por ejemplo, en la página 10, se recoge que “de acuerdo con la información proporcionada por Nuclenor, el inventario de combustible gastado a la fecha de la parada definitiva de la central [6 de julio de 2013] constará de 2.505 elementos de combustible gastado, de los que 14 han sido declarados dañados, tres barras de combustible irradiado sueltas y una más, montada en el esqueleto del correspondiente elemento de combustible”.

 

Residuos radiactivos totales de la central nuclear de Garoña.
Residuos radiactivos totales de la central nuclear de Garoña.

 

Por último, Enresa cifra en más de 7.200 las toneladas de residuos radiactivos generados por la central nuclear de Santa María de Garoña durante el proceso de desmantelamiento. Casi la mitad de esta cantidad se corresponde con los residuos de muy baja actividad.

 

Fuente: El Confidencial

 

El reactor 1 de la central nuclear de Almaraz sufre una parada no programada

 

La Central Nuclear de Almaraz (Cáceres) ha notificado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que este lunes a las 9.57 se ha producido una desconexión no programada de la Unidad 1 debido a la parada de la bomba principal número 2 a consecuencia de la pérdida de suministro eléctrico a dicha bomba. El Movimiento Ibérico Antinuclear y Ecologistas en Acción de Extremadura han recordado que no se trata del primer incidente que se produce en la central y han reiterado su exigencia de no renovación del permiso de funcionamiento de Almaraz más allá de 2020, "un requerimiento elemental para proteger las personas y el medio ambiente de un riesgo cada vez mayor de que se produzca un incidente severo", apuntan en un comunicado.  

 

El Consejo de Seguridad Nuclear ha informado en una notade que, debido a la parada de la bomba principal número 2 a consecuencia de la pérdida de suministro eléctrico, "el reactor se ha parado de acuerdo a lo previsto por diseño". "Los sistemas de seguridad han funcionado correctamente y la planta se encuentra cerrada, en condición estable y segura", ha explicado el CSN.

 

El titular de la central ha puesto en marcha una investigación para averiguar cuál ha sido la causa de la anomalía que ha dejado "sin suministro eléctrico a ciertos equipos necesarios en la operación normal". El personal también está trabajando en las pruebas y verificaciones pertinentes para proceder a la posterior reconexión a la red eléctrica de la unidad.

 

El suceso, que no ha tenido impacto en los trabajadores, el público ni en el medio ambiente, se clasifica con nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES), señala el CSN. Según establece en sus procedimientos, el CSN ha informado en su página web de la notificación de este suceso.

El Movimiento Ibérico Antinuclear y Ecologistas en Acción de Extremadura han señalado que la parada no programada del reactor se ha producido por una pérdida de alimentación eléctrica en la barra 1A2, es decir, en la potencia que suple a los sistemas del reactor. "La alimentación eléctrica es clave para mantener todos los sistemas de control y seguridad en funcionamiento", sostienen en el comunicado, en el que precisan que su interrupción fuerza a parar el reactor para "evitar males mayores".

 

En la nota, advierten de que no es la primera vez que esta barra de alimentación eléctrica da problemas. Y citan uno en enero del año pasado y otro el pasado 8 de abril, cuando se produjo un incidente del sistema eléctrico de salvaguardias, esta vez en la unidad II de Almaraz. "Este sistema eléctrico que falló en el reactor II debería funcionar en caso de que se interrumpa la alimentación exterior, y su fallo dio lugar al arranque del generador diésel", apuntan. 

 

"Esta acumulación de incidentes, y más aún en el mismo sistema de alimentación eléctrica, muestra a las claras que la central funciona con la seguridad más degradada cada día que pasa. Es imprescindible que se realice una investigación a fondo para que se averigüe la causa concreta de estos fallos reiterativos", solicitan los ecologistas. "La causa general es claramente el envejecimiento progresivo de esta central que aconseja no prolongar su funcionamiento", añaden. 

 

Fuente: El País

 

La continuidad de la central nuclear de Cofrentes, amenazada a partir de 2021

 

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, destacó ayer, en declaraciones recogidas por la Agencia Efe, que su compañía ha pedido más tiempo al Gobierno para decidir si solicita la renovación de los permisos para explotar centrales nucleares cuya licencia expira en los próximos años, como la de Cofrentes, que tiene permiso hasta marzo de 2021, a fin de conocer cómo se trata dentro de la política energética.

 

Galán, durante una conferencia con analistas para presentar los resultados de la eléctrica en el primer trimestre, recalcó que su filial Iberdrola Nuclear España lleva años soportando importantes pérdidas debido a los grandes impuestos que gravan la energía nuclear en España.

 

El presidente de la eléctrica subrayó que «esto ha modificado el plan de negocio original», que tenía en esta área de actividad y señaló que, al no saber cuándo desaparecerán las pérdidas, era complicado pedir permisos que se dan para plazos largos de tiempo.

 

Ignacio Galán añadió en la misma línea que el plazo que piden al Gobierno no es de años, sino de unos doce meses, para poder analizar la situación y conocer la política energética que va a aplicar el Gobierno.

 

«Antes de tomar cualquier tipo de decisión nos gustaría que se definiera la política energética en España» para no tomar decisiones que afecten a la cuenta de resultados de la compañía, añadió el presidente de Iberdrola, quien resaltó que hay que saber cómo se va a pagar el coste de la energía nuclear y ver si se puede generar algún tipo de beneficio.

 

Almacén de residuos

 

Mientras, la central nuclear ha iniciado los trámites para solicitar el permiso para la construcción de un almacén temporal individualizado para guardar el combustible ya utilizado.

 

Fuentes de la central señalaron que esperan que pueda entrar en funcionamiento entre 2019 y 2020. El objetivo de este almacén es poder guardar los restos de combustible, ya que la capacidad de las actuales instalaciones se encuentran prácticamente llenas.

 

El ATI lo constituirá una losa de hormigón armado con resistencia sísmica y con capacidad para almacenar un total de 24 contenedores de combustible.

 

Los contenedores son cilindros de acero y hormigón, de unos 5 metros de altura y 2,5 de diámetro, diseñados para mantener de forma segura el combustible en cualquier tipo de situaciones. Los contenedores se refrigerarán por convección natural y sus espesores proporcionarán el blindaje necesario para permitir el acceso de personal.

 

Fuente: Las Provincias



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