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Retos y oportunidades del vehículo eléctrico

2018 (casi 2019 ya) y nuestras megalópolis futuristas no son tan futuristas y no vemos coches surcando los cielos

Todo a su tiempo, primero hagámoslos eléctricos y no contaminantes.

Ahí es donde entran los retos y oportunidades de los vehículos eléctricos, un asunto qué acapara ya nuestra actualidad.

Algo a lo que ha contribuido sin duda la presentación del borrador de la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

En el citado borrador se marca el año 2040 como el del fin de la matriculación de vehículos emisores de dióxido de carbono. Diez años después ninguno de los aún existentes podrá siquiera circular…

La declaración de intereses ha levantado las protestas de los sindicatos de la automoción en España, es un asunto que por absurdo no merece la pena ni comentar.

Sobre lo que sí merece la pena abordar es sobre cuál es el próximo panorama al que nos enfrentamos a la hora de hablar de vehículo eléctrico.

No digamos dificultades, hablamos de retos

Una de las mayores y mejores lecciones que he aprendido en mi vida la obtuve de un experto estadounidense en una feria PowerGen.

Al entrevistarle para el programa de televisión que producía me dijo cómo él, al hablar de renovables, no lo hacía sobre las dificultades, sino sobre los retos.

Un sesgo positivo qué nos anima a impulsar los proyectos.

¿Y cuáles son estos retos?

El primero, el de las infraestructuras. Fundamentalmente puntos de recarga para los vehículos eléctricos. En la actualidad, nuestro país cuenta con 5.000 y se encuentra entre los líderes en este segmento.

Sin embargo son (y serán) claramente insuficientes para las demandas presentes y futuras.

Aquí vamos a jugar un papel clave comercializadoras de energías renovables como Gana Energía, no sólo por su capacidad de suministro sino por su impulso de proyectos y acuerdos con terceros, como el que tenemos con WallboxOk.

En relación a esto, es importante destacar como retos los propios técnicos y tecnológicos del vehículo eléctrico: desde la autonomía de los coches hasta los tiempos de recarga. La expectativa es que ambas características mejoren progresivamente.

Cómo último reto, encontramos el de mejorar las infraestructuras a nivel de la red eléctrica y su capacidad de suministro a todo el parque de vehículos eléctricos.

Un dato: la Comisión Europea cifra esta necesidad en más de 220.000 puntos de recarga para el año 2030.

Un reto… Y una oportunidad.

Las buenas noticias: el horizonte limpio y barato del vehículo eléctrico.

Bueno, bonito y barato.

Eso es lo que esperamos (infructuosamente) de cualquier producto y servicio.

¿Y si os decimos que es razonable esperarlo de los vehículos eléctricos?

Estos son nuestros argumentos:

  • Bueno: hablamos de toda una nueva generación de vehículos (coches, motos, camiones, etc…) con cero emisiones contaminantes, gracias a la energía de sus baterías. Obvia decir que la fuente de la alimentación de estas baterías debe ser energía eléctrica procedente de renovables.
  • Barato: aquí tenemos que destacar aspectos que van desde el coste por kilómetro inferior al respecto de un vehículo contaminante (por la mayor eficiencia del motor eléctrico) hasta el ahorro de tiempo en acceso a gasolineras, parkings gratuitos, mantenimiento y reparaciones del vehículo o las ayudas, medidas fiscales y promociones asociadas a la adquisición del vehículo eléctrico en el futuro.
  • Bonito: no estoy pensando en las nuevas líneas y diseños de los VE (que también) sino más bien a nuestro entorno, salud y habitabilidad de nuestras ciudades libres del principal agente de contaminación.

Mi coche es un vehículo eléctrico, ¿y el tuyo?